Sientete activo: ¡usa el cuerpo!

Deberías saber que solamente necesitas un poco de persuasión para levantarte y ponerte en marcha.
Cuanto antes empieces, antes comenzaras a ver los beneficios…
¡No valen excusas! 
A menudo nos ponemos excusas cuando sabemos que no estamos haciendo suficiente ejercicio físico: es demasiado esfuerzo, no es divertido, no tengo tiempo… Pero realmente, mover el cuerpo es buenísimo y puede hacer que nos sintamos genial. Así que no pongas excusas, es mucho mejor simplemente levantarse y HACERLO. 
Ser activos puede reportarnos GRANDES beneficios: 
Empecemos por motivarte: 

  1. ¿Quieres tener más energía?

  2. ¿Te gustaría tener más confianza en ti mismo?

  3. ¿Te gustaría tener un cuerpo más delgado?

  4. ¿Quieres tener más energía?

  5. ¿Quieres tener un corazón más sano?

  6. ¿Quieres tener un aspecto más juvenil?

  7. ¿Quieres reducir tus niveles de estrés?

  8. ¿Te gustaría sentirte más sano en general?

SÍ, SÍ, SÍ… ¡pues claro que quieres! 
Hacer ejercicio tiene muchos beneficios. Más energía significa que puedes hacer más cosas y tener más tiempo libre para lo que te gusta: tiempo con tu familia, para tus aficiones (¡y tú recién adquirido amor por la actividad!). Más confianza en ti mismo significa que tu auténtico “yo” puede salir a la luz. Estar más sano puede significar tener una vida más larga y vivible. 
Uno de los mayores beneficios comprobados de hacer ejercicio de forma regular es la capacidad para reducir el estrés de forma significativa. 
Todo lo que tienes que hacer es pasar 30- 60 minutos al día siendo activo. Y como premio, tu organismo generará una gran cantidad de endorfinas (elementos químicos que te hacen feliz)… ¡y te sentirás genial! Es sencillo, barato, reduce el estrés y mejora la salud. 
Conseguir y mantener una buena forma física afecta a TODA tu vida, no solamente los 30-60 minutos que pases ejercitándote. 
¡Todavía más beneficios! 
En el camino hacia una buena forma física, necesitarás combustible para mantener activo el organismo correctamente, con: 

  1. Carbohidratos: tu principal fuente de energía

  2. Proteínas: para reparar y renovar los músculos

  3. Ácidos grasos esenciales (AGEs): para mantener las articulaciones flexibles y tener un corazón sano

  4. Antioxidantes: para ayudar al sistema inmunitario y ayudarte en la recuperación post-ejercicio

  5. Agua: para evitar la deshidratación

¿Qué conseguirás a cambio de tu esfuerzo? 
Los beneficios son fantásticos y de valor incalculable: 
• más energía 
• un cuerpo magro, tonificado y flexible 
• un corazón más sano 
• huesos más fuertes y densos 

• más fuerza y vitalidad 
• más calidad del sueño 
• mejora de las facultades mentales 
• eliminación regular de las endorfinas (las hormonas de la felicidad) 
• reducción de los niveles de estrés 
• mayor autoestima 
• una sensación y apariencia más joven 
• ¡una gran cantidad de cumplidos! 
Una larga lista de beneficios muy deseables, todos tuyos con tan solo 30-60 minutos de ejercicio, de 3 a 5 veces por semana en los próximos meses… No olvides que todo empieza con una decisión. A continuación, más información para convencerte de que PUEDES hacerlo… 
Transforma tu figura con los alimentos 
En el Paso 4 hablamos de la nutrición ‘apropiada’. Cuando tu organismo obtiene el equilibrio perfecto de nutrientes combinados con la práctica regular de ejercicio, puede desarrollar masa muscular y eliminar las grasas almacenadas. Sin embargo, no se trata solo de lo que comes, sino también de cómo, cuando y por qué comes: 
• Bebe un vaso de agua media hora antes de cada comida, esto ayuda a llenar el estómago y a evitar que comas en exceso. 
• Come cuando tengas hambre, de manera que tu organismo sepa que nunca estará falto de combustible. La falta de alimentos hace que el organismo pase a estar en modo de almacenamiento de grasas y ralentizará el metabolismo. 
• Escoge alimentos que te gusten. 
• Come muy despacio y haz que cada comida dure el máximo tiempo posible. 
• Evita comer en exceso o comer poco, termina cuando tengas la sensación de haber comido lo suficiente. • Después de cada carrera, pasa unos minutos descansando, con los ojos cerrados e imagínate a ti mismo con tu ideal de peso. Esto ayuda al cuerpo y a la mente a asociar los alimentos y la comida con algo positivo en lugar de negativo. 
• Si tienes ganas de un aperitivo, quédate quieto y pregúntate si lo que te apetece es simplemente un poco de distracción o si estás aburrido. Salvo que realmente tengas hambre, no tomes ningún aperitivo, bebe un vaso de agua y después vete y haz algo que sea activo. 
• ¡Nunca te martirices por darte un festín – todos tenemos derecho a un festín, simplemente disfruta de cada bocado! 
Ahora puedes centrarte en el equilibrio perfecto – a continuación tu lista de la compra: 
Los carbohidratos deberían ser la principal fuente de combustible del organismo.
Escoge carbohidratos ‘buenos’: pan integral, cereales y pasta, patatas, judías, fruta y verduras, todos ellos ricos en nutrientes y fácilmente convertibles en combustible. La fibra de estos alimentos ayuda también a ralentizar la eliminación de azúcar, lo que proporciona una energía más duradera. Evita tomar carbohidratos ‘malos’ muy refinados, a saber, pan blanco/pasta, galletas saladas, patatas fritas, pasteles, galletas y dulces, éstos crean una sensación de subida repentina de energía que va seguida de una rápida caída. 
Proteínas – Cuando haces ejercicio, muchas de las células del organismo mueren y necesitan ser reemplazadas. Las proteínas ayudan en el proceso de reparación de las células y de mantenimiento de la masa muscular, por lo que necesitarás incluir en tu dieta proteínas de alta calidad – carne magra, pavo, pollo y productos de soja, para ayudar a desarrollar y conservar la masa muscular. 

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